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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2007. Basura Geste En estos últimos meses me ha tocado aventurarme en el mundo de los trabajos basura. Ha sido toda una experiencia. Todo empezó a finales de verano, cuando la úrgencia por ganarme las habichuelas hizo que aterrizara en una infame empresa llamada Grupo BF para trabajar de comercial. No entraré en detalles, pero cualquier descripción que pueda haceros de aquella galera llena de esclavos disfrazada de crucero, se queda corta. Tardé mes y medio en que la visión periférica me permitiera atisbar las cadenas que me ataban a los remos; pero al primer vistazo salí pitando. Pese a pagar la novatada y sentirme un tanto imbécil, decidí darle una segunda oportunidad a esto de ser comercial. Fue ante todo una decisión práctica, pues la mayoría de las ofertas de los periódicos eran de comercial. En esa ocasión tuve un poco más de suerte. Cambié el vertedero por una carnicería. Me explico: este nuevo trabajo tenía un buen salario, un excelente horario y la oficina estaba en el puro centro de Barcelona, a escasos 15 minutos de mi casa. Se había acabado eso de llegar a casa con los pies llenos de ampollas de tanto caminar, preocupado ante la perspectiva de pasar el día siguiente cojeando durante horas y agrandándome las ampollas; en el nuevo trabajo pasaba las ocho horas sentadito comodamente en mi mini-despacho. ¿Cual era la letra pequeña? La rotación. Creo que pocas empresas en esta ciudad reemplazan al personal con la rapidez con la que lo hacen en esta. Para que os hagáis una idea os diré que en Septiembre entramos unas 25 personas de las cuales solo quedamos 2 a día de hoy. Sí. Aunque parezca mentira sigo allí por las razones que enumeré antes: buen salario, buen horario... En los siete meses que llevo allí he visto como contrataban y luego defenestraban a más de 100 personas. Una vez más me abstendré de dar detalles. Solo os diré que nuestro producto es caro y difícil de vender, así que el que no vende dura menos en la empresa que un caramelo en la puerta de un colegio. Lógico. Mi situación me recuerda a menudo a la película Beau Geste, a la escena en la que John (Ray Milland) y su hermano Beau (Gary Cooper) están defendiendo el fuerte de la legión extranjera contra los ataques de los moros. El numero de atacantes excede en mucho al de los defensores. Después de cada oleada, John y Beau se buscan con la mirada, temerosos de que el otro no haya sobrevivido. Al final, tras una de las ofensivas, John echa un vistazo hacía el parapeto donde está Beau y descubre horrorizado que a su hermano le ha alcanzado una bala enemiga y llace muerto en el suelo. Había un compañero en la empresa con el cual hice muy buenas migas, mi Beau particular. Al igual que Beau, el también aguantó muchas oleadas; pero al final cayó, como el resto de compañeros. La diferencia entre la película y este trabajo es que en la ficción llegaban refuerzos y ahuyentaban a los moros. Aquí llegan refuerzos continuamente, pero la batalla continua y en cualquier le puede alcanzar a uno una bala. Y aún así, duermo tranquilo. Tengo claro que no voy a pasarme la vida en la legión extranjera. Biciclismos Ciclicos![]() Me encanta ir en bici al trabajo. Es una de las pocas rutinas de mi día que no me pesa en lo más mínimo. Por muchas veces que recorra los 11 kilometros que separan mi edificio de la oficina, el trayecto nunca se me antoja repetitivo, más bien al revés, me gusta que mi trayecto diario esté adornado por cientos de pequeños detalles conocidos. Parte de ese familiar mobiliario matinal está compuesto por personas, cuyas caras voy reconociendo a fuerza de cruzármelas a diario. Un buen ejemplo es la pareja de mormones que me encuentro a eso de las nueve y cuarto a la altura de Tetuan, montados en sendas Bromptons de color verde oscuro y ataviados con su caracteristico uniforme. Ellos también se han fijado en mi, porque hace un par de semanas que empezaron a saludarme amigablemente al pasar. También está el guarda del Hotel Intercontinental, cerca de la esquina con Rambla de Catalunya, ese que tiene un aire con Shrek, por lo alto y fornido que es. El que no deja de sorprenderme es el viejito del Rottveiler. Es un hombre muy polivalente, cada día me lo encuentro en una actitud distinta. Le he visto sentado en un banco, leyendo un libro; de pie junto a su perro, con cara de resignación, mientras espera, bolsa en mano, a que el animalito deposite el regalito de turno; mirando un escaparate mientras se saca los mocos; soltandole obscenidades a un grupo de quinceañeras... cualquier día me lo toparé saliendo de un banco, corriendo con una saca de dinero a cuestas y la policía pisándole los talones.
No obstante, mi personaje matutino favorito es la pelirroja-pecosa-y- regordeta-de-las-coletas-estilo-Pipi-Langstrup. Me la cruzo con puntualidad germánica a las nueve y veinticinco, a la altura de la Universidad. Viene con cara de velocidad y pose ortopédicamente aerodinámica, pedaleando como si le fuera la vida en ello. El sudor le corre generosamente por las sienes y va dando unos bufidos dignos de Maria Sharapova. Parece sacada de un cómic de Francisco Ibáñez.
Hace cosa de un mes, pasé por la Universidad una mañana sin toparme con ella y me extrañó. Lo primero que hice fue mirar el reloj, dando por hecho que me había adelantado unos minutos con respecto a mi horario habitual, pero marcaba las nueve y veinticinco como siempre. Al día siguiente me encontré con el mismo panorama, y al siguiente lo mismo. Algo le había sucedido. No tardé mucho en plantearme el porqué de su ausencia y mi cabeza empezó a escupir una teoría detrás de otra, cada una más peregrina que la anterior. Quizás la habían seleccionado para el casting del factor X y había dejado su trabajo… o tal vez se había marchado a Canadá a conocer a su cybernovio, residente en Quebec, un muchachillo igual de pecoso y pelirrojo que ella al que le gusta coleccionar sellos… o a lo mejor le había saboteado la bici un exnovio resentido, que todavía no le había perdonado los cuernos que le puso.
Lo normal es que me hubiera quedado con la intriga para siempre, pero al destino se le antojó proporcionarme la respuesta al enigma hace apenas unos días. Iba yo tan tranquilo andando por el Paseo de Gracia, de camino a la Casa del Libro cuando me la encontré de frente. La pobre iba bufando como siempre, pero sin la bicicleta. Los bufidos se debían esta vez a la falta de costumbre de andar con muletas. Lucía una escayola toda pintarrajeada que le cubría desde el pie hasta la rodilla.
Que aburrida puede llegar a resultar a veces la realidad.
En fin… enigma resuelto: la chica se partió el tobillo y por eso no podía montar en bici. Hmmm.... aunque nunca se sabe... quizás le rompió el tobillo aquel exnovio despechado al que le puso los cuernos. 16/05/2007 22:57 Autor: cartas_desde_el_bosque. Enlace permanente. Tema: Cachitos de mi vida Hay 2 comentarios. |
El blog de Woodsman"I went to the woods because I wished to live deliberately, to front only the essential facts of life, and see if I could not learn what it had to teach, and not when I came to die, discover that I had not lived. I wanted to live deep and suck out all the marrow of life, to drive life into a corner and reduce it to its lowest terms, to know it by experience and be able to give a true account in my next excursion" (Henry David Thoreau)
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